1967: El Verano del Amor y la Guerra de los Seis Días transforman la cultura y la geopolítica
Entre el 5 y el 10 de junio de 1967, el mapa geopolítico de Oriente Medio cambió dramáticamente cuando Israel lanzó un ataque preventivo contra Egipto, Siria y Jordania, iniciando lo que se conocería como la Guerra de los Seis Días. Tras semanas de creciente tensión provocada por la movilización de tropas egipcias hacia la frontera israelí, el cierre del estrecho de Tirán a la navegación israelí (considerado casus belli por Tel Aviv) y la retórica belicista del presidente egipcio Gamal Abdel Nasser, la fuerza aérea israelí ejecutó la Operación Foco, destruyendo en tierra la mayoría de los aviones egipcios en un ataque sorpresa. Este golpe decisivo permitió a Israel obtener supremacía aérea total, fundamental para las operaciones terrestres subsiguientes. En menos de una semana, las fuerzas israelíes ocuparon la península del Sinaí y la Franja de Gaza (territorios egipcios), Cisjordania incluyendo Jerusalén Este (bajo control jordano), y los Altos del Golán sirios. Esta sorprendente victoria israelí sobre tres ejércitos árabes numéricamente superiores transformó radicalmente la geopolítica regional: Israel triplicó su territorio, obtuvo fronteras más defendibles, unificó Jerusalén bajo su control y ganó acceso a lugares de profundo significado religioso para el judaísmo como el Muro de las Lamentaciones. Sin embargo, también creó el problema de los refugiados palestinos y de la ocupación de territorios con millones de árabes, que no han sido resueltos hasta hoy. La guerra reforzó el vínculo de Israel con Estados Unidos, mientras el mundo árabe, humillado por la derrota, experimentó un auge del nacionalismo y la radicalización religiosa. La Resolución 242 del Consejo de Seguridad de la ONU, que pedía la retirada israelí de los territorios ocupados y el reconocimiento del derecho de todos los estados de la región a vivir en paz, establecería el marco para los posteriores esfuerzos de paz, aunque su ambigua formulación ("retirada de territorios ocupados" sin especificar si todos) sería objeto de interpretaciones contrapuestas. Esta breve pero decisiva guerra estableció una nueva realidad territorial que continúa siendo centro del conflicto árabe-israelí más de medio siglo después.
En un terreno de deportes totalmente diferente, el 17 de abril de 1967, una corredora con el dorsal 261 transformó para siempre el panorama del atletismo femenino. Kathrine Switzer se convirtió en la primera mujer en completar oficialmente el Maratón de Boston, una de las carreras más prestigiosas del mundo que no permitía participantes femeninas. Switzer se había inscrito como "K.V. Switzer", sin especificar su género, y comenzó la carrera sin incidentes, acompañada por su entrenador y su novio. Sin embargo, a pocas millas del inicio, el director de la carrera, Jock Semple, intentó expulsarla físicamente del recorrido al descubrir que era mujer, gritando "Sal de mi carrera y devuélveme ese dorsal". Este momento, capturado en dramáticas fotografías que mostrabas a Semple tratando de arrancarle el dorsal mientras el novio de Switzer lo apartaba con un bloqueo, se convertiría en un símbolo icónico de la lucha por la igualdad de género en el deporte. Switzer completó la maratón en aproximadamente 4 horas y 20 minutos, demostrando que las mujeres podían resistir físicamente la distancia, contradiciendo los mitos médicos de la época que afirmaban que el ejercicio extenuante era peligroso para la salud reproductiva femenina. Su valentía y perseverancia contribuyeron decisivamente a que el Maratón de Boston aceptara oficialmente a mujeres a partir de 1972, y a que el maratón femenino se incluyera en los Juegos Olímpicos en 1984\. Switzer, quien posteriormente ganaría el Maratón de Nueva York en 1974 y establecería su mejor marca personal de 2:51 en Boston en 1975, dedicó su carrera al activismo por la igualdad de género en el deporte, fundando la organización 261 Fearless (utilizando su histórico número de dorsal) para empoderar a las mujeres a través del running. Su dorsal 261 fue retirado honoríficamente por el Maratón de Boston en 2017, y su legado continúa inspirando a atletas de ambos sexos como símbolo de determinación frente a la discriminación.
El 1 de junio de 1967, en medio de una creciente revolución cultural que cuestionaba valores y normas establecidas, se publicó un álbum que transformaría para siempre la música rock y la cultura popular. "Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band" de The Beatles, concebido como un "concierto" de una banda ficticia, llevó el formato del álbum conceptual a nuevas alturas artísticas, combinando influencias de música clásica, music hall, psicodelia y música india en una experiencia auditiva coherente y revolucionaria. Grabado en más de 700 horas utilizando técnicas pioneras como la grabación multipista, cintas reproducidas al revés y efectos sonoros innovadores, el álbum rompió con las expectativas comerciales y artísticas de la época. Su legendaria portada, diseñada por Peter Blake, presentaba a los Beatles en uniformes coloridos rodeados por 58 figuras históricas y culturales, desde Marilyn Monroe hasta Karl Marx, estableciendo un nuevo estándar para el arte de las cubiertas discográficas. Canciones como "Lucy in the Sky with Diamonds" (con sus supuestas referencias al LSD que la banda negó), "A Day in the Life" (con su apocalíptico crescendo orquestal) o "Within You Without You" (con su exploración de filosofía oriental) reflejaban la experimentación con drogas psicodélicas, la búsqueda espiritual y las inquietudes sociales de la generación de los 60\. El álbum, que permanecería 27 semanas como número uno en Reino Unido y 15 en Estados Unidos, recibió elogios críticos sin precedentes, siendo interpretado como la elevación del rock desde un género de entretenimiento juvenil a una forma artística seria equiparable a la literatura, el cine o la música clásica. Su impacto trascendió lo musical para influir en la moda, el arte visual, la producción de sonido y la concepción misma del álbum como obra artística cohesionada en lugar de mera colección de canciones. "Sgt. Pepper's" simbolizó la maduración creativa de The Beatles y la cristalización de la psicodelia como estética dominante del "Verano del Amor", consolidando la posición del cuarteto de Liverpool como los cronistas musicales definitorios de su época.
El verano de 1967 en San Francisco fue escenario de un fenómeno sociocultural que se convertiría en símbolo de una era. El "Verano del Amor" atrajo a entre 75,000 y 100,000 jóvenes de todo Estados Unidos al barrio de Haight-Ashbury, creando una comunidad experimental basada en la música psicodélica, las drogas (particularmente LSD, que aún era legal en California hasta octubre de ese año), la libertad sexual y la oposición a la guerra de Vietnam. Este movimiento, encarnación de la contracultura hippie emergente, se había ido gestando desde 1965-66 en torno a figuras como el escritor Ken Kesey y su grupo "Merry Pranksters", que organizaban "Acid Tests" (sesiones colectivas de LSD), el poeta Allen Ginsberg, el gurú Timothy Leary (famoso por su lema "Turn on, tune in, drop out" \- "Conéctate, sintoniza, abandona") y bandas musicales como Jefferson Airplane, Grateful Dead y Big Brother and the Holding Company con Janis Joplin. El Human Be-In del 14 de enero en Golden Gate Park, que atrajo a 30,000 personas para celebrar la comunidad, la conciencia expandida y la paz, sirvió como precursor y catalizador del movimiento, que alcanzaría su apogeo con el festival Monterey Pop en junio, donde actuaron figuras como Jimi Hendrix, The Who y Otis Redding. Los hippies, con su distintiva estética (cabello largo, ropa colorida, flores), su rechazo a los valores materialistas de la clase media ("dropping out" del sistema), su experimentación con formas de vida comunal y su apropiación de elementos espirituales de culturas no occidentales, particularmente orientales, representaban una crítica radical al militarismo, consumismo y conformismo de la sociedad americana tradicional. Sin embargo, el propio éxito mediático del fenómeno contendría las semillas de su disolución: la masiva afluencia de jóvenes desbordó las capacidades del barrio, generando problemas de salubridad, sobredosis y delincuencia. Para octubre, líderes de la comunidad organizaron un funeral simbólico por "la muerte del hippie", argumentando que el movimiento había sido cooptado por los medios y el mercado. A pesar de su brevedad, el impacto cultural del Verano del Amor fue profundo y duradero, inspirando transformaciones en la música, la moda, las actitudes hacia la sexualidad, la espiritualidad y la política que resonarían en las décadas siguientes, desde el ambientalismo hasta el movimiento por los derechos LGBT, y estableciendo San Francisco como capital contracultural por excelencia.
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