Inicio > Año 2005

2005: Entre catástrofes naturales y pérdidas históricas

2005 quedará grabado en la memoria colectiva como un año de catástrofes naturales devastadoras que expusieron vulnerabilidades sociales y políticas profundamente arraigadas. El 7 de julio, Londres vivió su 9/11 particular cuando cuatro terroristas suicidas islámicos detonaron bombas en el sistema de transporte público londinense durante la hora punta matinal, causando 56 muertes (incluidos los atacantes) y más de 700 heridos. Estos atentados, ejecutados por ciudadanos británicos de origen pakistaní y jamaicano radicalizados, ocurrieron un día después de que Londres fuera designada sede de los Juegos Olímpicos de 2012 y durante la cumbre del G8 en Escocia. A diferencia de otros atentados similares, el impacto político de los ataques fue limitado, en parte por la respuesta mesurada del primer ministro Tony Blair y el alcalde Ken Livingstone, que enfatizaron la unidad y resistencia de la sociedad británica. Sin embargo, el 7-J, mayor ataque terrorista en Reino Unido desde Lockerbie en 1988, intensificó los debates sobre integración, radicalización e islamofobia en la sociedad británica y reforzó las políticas de vigilancia y seguridad, consolidando la percepción del terrorismo islámico como una amenaza interna y no solo externa.

El mundo del fútbol vivió una noche mágica el 25 de mayo cuando el Liverpool protagonizó una de las mayores remontadas de la historia deportiva. En la final de la Champions League disputada en el estadio Atatürk de Estambul, el equipo inglés remontó un 3-0 adverso al descanso para empatar 3-3 contra el AC Milan y acabar imponiéndose en la tanda de penaltis. Esta heroica recuperación, liderada por Steven Gerrard y con Jerzy Dudek como héroe en los penaltis gracias a sus paradas y su peculiar baile en la línea de gol (inspirado en Bruce Grobbelaar), es conocida como el "Milagro de Estambul" y se considera una de las mayores hazañas en la historia del fútbol europeo. Los tres goles en seis minutos de la segunda parte y la posterior resistencia del Liverpool frente al asedio milanista crearon un partido épico que personificó la imprevisibilidad que hace del fútbol el deporte más popular del planeta. Esta victoria dio al Liverpool su quinta Copa de Europa, consolidando su estatus como uno de los grandes clubes históricos del continente y proporcionando un momento de gloria que revitalizó al club tras años de dominio del Manchester United en Inglaterra.

El escenario religioso mundial experimentó un momento histórico el 2 de abril con el fallecimiento del Papa Juan Pablo II a los 84 años tras 26 años de pontificado, uno de los más largos e influyentes de la historia. Su funeral en Roma reunió a la mayor concentración de jefes de estado jamás vista, reflejando su extraordinario impacto global. Karol Wojtyła, primer papa no italiano en más de 450 años, había transformado el papado con su carisma mediático, su incesante actividad viajera (visitó 129 países) y su papel crucial en acontecimientos geopolíticos como la caída del comunismo en su Polonia natal y Europa del Este. Su conservadurismo moral en temas como aborto, eutanasia y homosexualidad contrastó con posiciones progresistas en economía, paz y derechos humanos, configurando un legado complejo que trascendió las fronteras religiosas. Su sucesor, el alemán Joseph Ratzinger, quien tomó el nombre de Benedicto XVI, representaría una continuidad doctrinal pero con un estilo radicalmente diferente, más intelectual y menos mediático. La muerte de Juan Pablo II marcó el fin de una era para la Iglesia Católica y evidenció cómo una figura religiosa podía influir significativamente en la política global del siglo XX.

La vulnerabilidad de Estados Unidos frente a los desastres naturales quedó dramáticamente expuesta el 29 de agosto cuando el huracán Katrina golpeó la costa del Golfo, causando más de 1,800 muertes y daños por valor de 125,000 millones de dólares, especialmente en Nueva Orleans, donde el colapso del sistema de diques inundó el 80% de la ciudad. La inadecuada respuesta gubernamental, particularmente de la agencia federal FEMA bajo la administración Bush, evidenció profundas desigualdades raciales y socioeconómicas, ya que las víctimas fueron desproporcionadamente afroamericanas y de bajos ingresos, muchas de las cuales quedaron atrapadas sin medios para evacuar. Las imágenes de ciudadanos desesperados en tejados y del Superdome convertido en refugio improvisado en condiciones deplorables conmocionaron al mundo y erosionaron la credibilidad de la administración Bush, ya debilitada por la guerra de Irak. Esta catástrofe, la más costosa de la historia estadounidense hasta entonces, también puso de manifiesto la vulnerabilidad de las infraestructuras del país ante el cambio climático y generó debates sobre planificación urbana, justicia ambiental y preparación ante desastres que continúan hasta hoy.

#