1975: El fin de la guerra de Vietnam y avances tecnológicos que transformarían el futuro
El 30 de abril de 1975, el mundo presenció a través de la televisión las imágenes que simbolizarían la primera derrota militar clara en la historia de Estados Unidos: helicópteros evacuando desesperadamente al personal de la embajada americana en Saigón mientras las tropas norvietnamitas entraban en la ciudad, poniendo fin a más de dos décadas de conflicto. La caída de Saigón (rebautizada posteriormente como Ciudad Ho Chi Minh) fue el dramático desenlace de la ofensiva final del Ejército Norvietnamita y el Viet Cong, que en apenas 55 días había conquistado todo Vietnam del Sur a pesar de la enorme ventaja material de este último. El colapso final se precipitó cuando el presidente sureño Nguyen Van Thieu renunció el 21 de abril, tras constatar que la ayuda militar americana, drásticamente recortada por el Congreso tras el escándalo Watergate, era insuficiente para contener el avance comunista. La evacuación, denominada "Operación Viento Frecuente", se convirtió en una caótica carrera contrarreloj cuando el aeropuerto Tan Son Nhut quedó inutilizado por bombardeos, obligando a realizar un puente aéreo con helicópteros que transportaron a más de 7,000 personas (1,000 americanos y 6,000 colaboradores vietnamitas) hacia buques de la Séptima Flota estacionados en alta mar. Las desgarradoras imágenes de vietnamitas empujándose en la embajada o aferrados a los patines de los helicópteros simbolizaron el abandono de miles de colaboradores locales a su suerte. Con la rendición formal del gobierno sureño y la huida del último presidente Duong Van Minh, Vietnam quedaba reunificado bajo control comunista tras 116 años de dominación colonial francesa y 21 años de división. Para Estados Unidos, que había invertido más de 140,000 millones de dólares y perdido 58,200 vidas en el conflicto, la derrota representó un trauma nacional que transformaría profundamente su política exterior, generando el llamado "síndrome de Vietnam": una reticencia a intervenciones militares terrestres prolongadas que dominaría las decisiones estratégicas durante décadas. Para los vietnamitas, si bien la victoria cumplía el sueño nacionalista de independencia y reunificación, abría un difícil periodo de reconstrucción, represalias contra colaboracionistas (con alrededor de un millón de personas enviadas a "campos de reeducación"), y aislamiento internacional que culminaría en conflictos con Camboya y China, y una grave crisis de refugiados conocidos como "boat people", que huían en precarias embarcaciones de la represión política y las dificultades económicas del nuevo régimen.
El 1 de junio de 1975, en una instalación experimental de la Sociedad Americana de Mamíferos, el científico F. Owen en la Universidad de Cambridge anunció el nacimiento de Louise Brown, el primer ser humano concebido mediante fertilización in vitro (FIV). Este pionero bebé, nacido aparentemente sano y sin complicaciones, representó un avance revolucionario en medicina reproductiva que abriría esperanzas para millones de parejas infértiles en todo el mundo. El procedimiento, desarrollado por los doctores Patrick Steptoe (ginecólogo) y Robert Edwards (fisiólogo), consistió en extraer un óvulo maduro de la madre, Lesley Brown, fertilizarlo con esperma del padre en condiciones de laboratorio, y luego reimplantarlo en el útero materno para su gestación normal. El nacimiento de Louise, apodada por la prensa como "bebé probeta" (término que los médicos consideraban impreciso y peyorativo), generó tanto entusiasmo por sus aplicaciones terapéuticas como intensos debates éticos, religiosos y filosóficos. Grupos religiosos, especialmente la Iglesia Católica, expresaron rechazo al procedimiento por considerarlo una interferencia indebida en el proceso natural de la procreación y por las preocupaciones sobre la manipulación y posible destrucción de embriones. Otros críticos plantearon inquietudes sobre posibles malformaciones o problemas de desarrollo a largo plazo en los niños concebidos mediante FIV, o sobre potenciales usos eugenésicos de la tecnología. Sin embargo, el desarrollo saludable de Louise y posteriormente de miles de niños concebidos mediante FIV disiparía muchas de estas preocupaciones iniciales. Las técnicas de reproducción asistida experimentaron un rápido desarrollo y aceptación en las décadas siguientes, ampliándose con innovaciones como la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI), la donación de óvulos, y más recientemente, el diagnóstico genético preimplantacional. Este avance científico, reconocido en 2010 con el Premio Nobel de Medicina para Edwards (Steptoe había fallecido en 1988), se estima que ha permitido el nacimiento de más de ocho millones de personas en todo el mundo que de otra manera no habrían existido, representando uno de los casos más claros donde la innovación médica ha transformado profundamente las posibilidades de la experiencia humana, abriendo nuevos caminos para la formación familiar más allá de las limitaciones biológicas tradicionales.
El 4 de abril de 1975, en una pequeña fiesta en la casa del empresario Paul Allen en Albuquerque, Nuevo México, dos jóvenes programadores, Allen y su amigo Bill Gates, fundaron una pequeña empresa llamada "Micro-Soft" (inicialmente con guion, que sería eliminado posteriormente). Su objetivo era desarrollar y vender intérpretes del lenguaje de programación BASIC para la Altair 8800, una de las primeras microcomputadoras personales accesibles. Gates, quien abandonó sus estudios en Harvard para centrarse en la empresa, y Allen, quien dejó su trabajo en Honeywell, habían visto el potencial del recién nacido mercado de las computadoras personales. Su primer producto, Altair BASIC, desarrollado por Gates y Allen utilizando un emulador creado por el segundo sin siquiera tener acceso a la máquina física, fue un éxito inmediato aunque pronto se enfrentó al problema de la piratería generalizada entre entusiastas de la informática, llevando a Gates a escribir su famosa "Carta abierta a los aficionados" donde argumentaba que el software debía ser pagado para permitir su desarrollo profesional. Este principio del software como producto comercial, opuesto a la cultura de compartir libremente código que predominaba entonces, sería fundamental en la filosofía empresarial de Microsoft. Aunque la fundación de esta empresa pareció entonces un evento menor, en las décadas siguientes Microsoft crecería hasta convertirse en una de las corporaciones más valiosas y poderosas del mundo, dominando el mercado de sistemas operativos con MS-DOS y posteriormente Windows, y expandiéndose a prácticamente todas las áreas del software. Gates se convertiría en el hombre más rico del mundo durante años, antes de dedicarse a la filantropía a través de la Fundación Bill y Melinda Gates. El impacto de Microsoft en la democratización de la informática, llevando los ordenadores desde laboratorios y grandes empresas hasta hogares y pequeños negocios, difícilmente puede exagerarse. Su modelo de negocio transformó la industria del software y su enfoque comercial influyó decisivamente en la configuración de la revolución digital, aunque también generaría controversias y acusaciones de prácticas monopolísticas. Lo que comenzó como una pequeña empresa fundada por dos visionarios que identificaron el potencial de las computadoras personales cuando estas apenas comenzaban a existir, se convertiría en un pilar fundamental de la economía digital que transformaría prácticamente todos los aspectos de la vida moderna en las décadas siguientes.
El 8 de marzo de 1975, un grupo de mujeres en Islandia tomó una medida sin precedentes para visibilizar la desigualdad de género y reclamar derechos fundamentales. Aproximadamente el 90% de las mujeres islandesas participaron en una huelga general, negándose a trabajar, cocinar o cuidar niños durante 24 horas, paralizando virtualmente el país. Las participantes, provenientes de todos los estratos sociales y ámbitos profesionales, marcharon por las calles de Reikiavik con pancartas y coreando consignas por la igualdad, en un evento que las organizadoras denominaron oficialmente "Día Libre de las Mujeres" (Kvennafrídagurinn) para evitar la connotación negativa del término "huelga". El impacto fue inmediato y sorprendente: tiendas, fábricas, escuelas y guarderías tuvieron que cerrar, y muchos hombres se vieron obligados a llevarse a sus hijos al trabajo o quedarse en casa para cuidarlos, experimentando por primera vez la sobrecarga de responsabilidades que enfrentaban cotidianamente las mujeres. Los bancos funcionaron con mínimo personal, los vuelos se retrasaron cuando las azafatas no se presentaron, y los periódicos no se publicaron al ausentarse las secretarias y tipógrafas. Las emisoras de radio dedicaron la jornada a cubrir temas relacionados con la mujer, y los escasos restaurantes abiertos agotaron sus existencias de salchichas, uno de los pocos alimentos que muchos hombres sabían preparar. Esta movilización masiva evidenció la contribución fundamental de las mujeres a la economía y el funcionamiento social, tradicionalmente invisibilizada y subvalorada. El impacto político fue considerable: al año siguiente, el parlamento islandés aprobó la Ley de Igualdad de Género, prohibiendo la discriminación por sexo en el empleo y estableciendo un Consejo de Igualdad para supervisar su implementación. Cinco años después, en 1980, Islandia se convirtió en el primer país del mundo en elegir democráticamente a una mujer como jefa de Estado, Vigdís Finnbogadóttir, quien presidiría el país durante 16 años. Esta histórica huelga, que inspiró acciones similares en otros países y continúa conmemorándose cada década, contribuyó decisivamente al avance de Islandia hasta convertirse en uno de los países más avanzados del mundo en igualdad de género, ocupando consistentemente los primeros puestos en los índices internacionales sobre la materia. El ejemplo islandés demuestra el poder transformador de la acción colectiva femenina y cómo una protesta simbólica, bien organizada y con amplio respaldo social, puede catalizar cambios legislativos y culturales profundos en relativamente poco tiempo.
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