1998: Entre avances diplomáticos y escándalos políticos
1998 despuntó como un año en que los esfuerzos por la paz convivieron con turbulencias políticas que sacudieron el orden establecido. El 10 de abril, se produjo un hito histórico en el conflicto norirlandés con la firma del Acuerdo de Viernes Santo. Tras innumerables rondas de negociaciones facilitadas por el enviado estadounidense George Mitchell, los gobiernos británico e irlandés junto con ocho partidos políticos norirlandeses lograron un complejo acuerdo que buscaba poner fin a tres décadas de violento conflicto entre unionistas protestantes y republicanos católicos. El pacto establecía un gobierno compartido en Irlanda del Norte, reconocía el derecho de autodeterminación de los norirlandeses y comprometía el desarme de los grupos paramilitares. Respaldado mayoritariamente en referéndum por la población a ambos lados de la frontera irlandesa, este acuerdo puso fin al periodo conocido como "The Troubles", que había causado más de 3,500 muertes desde 1968\. Aunque su implementación enfrentaría numerosos obstáculos en los años siguientes, el proceso de paz transformó radicalmente la vida en Irlanda del Norte, convirtiendo a Belfast de una ciudad dividida por muros y violencia sectaria en un destino turístico floreciente.
El verano de 1998 vio a Francia convertirse en el centro del mundo deportivo cuando el 12 de julio, en el estadio de Saint-Denis, la selección anfitriona derrotó a Brasil por 3-0 en la final del Mundial de fútbol con un magistral doblete de Zinedine Zidane. Esta victoria, la primera de Francia en un Mundial, coronó un torneo excelentemente organizado y consolidó el dominio futbolístico francés tras su triunfo en la Eurocopa de 1984\. Lo más significativo fue el simbolismo social del equipo galo, compuesto por jugadores de diversos orígenes étnicos como Zidane (argelino), Thuram (guadalupeño) o Desailly (ghanés), que fue celebrado como emblema de la integración y diversidad de la sociedad francesa bajo el lema "Black, Blanc, Beur" (Negro, Blanco, Árabe). Este triunfo generó un momento de unidad nacional y optimismo en Francia, aunque posteriormente se revelaría efímero con el auge de movimientos xenófobos y tensiones sociales. El Mundial de 1998 también quedó marcado por las sorprendentes actuaciones de equipos como Croacia, que alcanzó el tercer puesto en su primera participación como nación independiente.
La revolución tecnológica dio un paso decisivo el 5 de agosto con el lanzamiento del iMac G3 por Apple. Este revolucionario ordenador personal, el primer gran producto tras el regreso de Steve Jobs a la compañía, rompió con todas las convenciones del momento gracias a su llamativo diseño translúcido en colores vivos, su simplicidad de uso y la eliminación de tecnologías consideradas obsoletas como el disquete. El éxito del iMac, diseñado por Jonathan Ive, marcó el renacimiento de Apple tras años de crisis, estableciendo las bases de su posterior dominio en la electrónica de consumo. Más allá de sus características técnicas, el iMac transformó la percepción de los ordenadores: de herramientas utilitarias grises destinadas principalmente a oficinas pasaron a ser objetos de diseño deseables que podían ocupar un lugar central en los hogares. Su estética influyó en numerosos productos de los años siguientes, desde mobiliario hasta electrodomésticos, estableciendo una nueva relación entre tecnología, diseño y experiencia de usuario que define la filosofía Apple hasta hoy.
La política estadounidense experimentó un terremoto el 19-20 de enero cuando el sitio web Drudge Report reveló que el presidente Bill Clinton había mantenido una relación impropia con Monica Lewinsky, becaria de 22 años de la Casa Blanca. Este escándalo, que Clinton inicialmente negó categóricamente con su célebre frase "no tuve relaciones sexuales con esa mujer", evolucionó hasta convertirse en un proceso de impeachment por perjurio y obstrucción a la justicia, del que sería finalmente absuelto por el Senado en febrero de 1999\. El caso Lewinsky generó un intenso debate nacional sobre ética política, conducta sexual, acoso en entornos laborales y los límites entre vida privada y pública de los líderes. Además, evidenció la creciente polarización política estadounidense y el poder emergente de los nuevos medios digitales para establecer la agenda informativa, anticipando transformaciones mediáticas que se consolidarían en el siglo XXI. A pesar del escándalo, Clinton mantuvo altos índices de aprobación popular, reflejando una compleja relación entre moralidad personal y valoración del desempeño político.
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