1950: El estallido de la Guerra de Corea y nuevos hitos culturales
El 25 de junio de 1950, la tensa calma de la Guerra Fría se rompió cuando tropas de Corea del Norte, respaldadas por la Unión Soviética y la recién establecida República Popular China, cruzaron el paralelo 38 e invadieron Corea del Sur. Este ataque sorpresa marcó el inicio de la Guerra de Corea, el primer conflicto armado importante del nuevo orden bipolar. A diferencia de las "guerras por procuración" que caracterizarían posteriormente la Guerra Fría, esta confrontación involucró directamente a tropas estadounidenses y de otras 15 naciones bajo mandato de las Naciones Unidas en apoyo de Corea del Sur, mientras China enviaría "voluntarios" para apoyar al Norte cuando las fuerzas de la ONU se acercaron a su frontera. La guerra, que se prolongaría hasta 1953, resultaría en un sangriento empate con aproximadamente 3 millones de víctimas (mayoritariamente civiles coreanos) y concluiría con un armisticio que restableció aproximadamente la frontera original en el paralelo 38\. Este conflicto, a menudo llamado "la guerra olvidada" por quedar eclipsado por la Segunda Guerra Mundial y Vietnam, estableció el patrón de enfrentamiento indirecto entre las superpotencias que caracterizaría la Guerra Fría, y convirtió la península coreana en uno de los puntos de mayor tensión global hasta nuestros días.
El 16 de julio de 1950, el recién construido estadio Maracaná de Río de Janeiro fue escenario de uno de los acontecimientos más dramáticos de la historia del deporte. Ante aproximadamente 200,000 espectadores, cifra que constituye el mayor público en la historia del fútbol, Uruguay derrotó sorpresivamente a Brasil por 2-1 en la final de la Copa Mundial, ganando su segundo título. Brasil, anfitrión y favorito absoluto, solo necesitaba un empate para ser campeón gracias al formato de liguilla final del torneo, y tomó ventaja en el segundo tiempo con gol de Friaça. Sin embargo, Uruguay remontó con tantos de Juan Schiaffino y Alcides Ghiggia, sumiendo en un silencio sepulcral al estadio y a un país que ya celebraba anticipadamente su primer título mundial. Esta derrota, conocida en Brasil como "Maracanazo", traumatizó profundamente al país anfitrión hasta el punto de cambiar sus colores tradicionales (camiseta blanca con detalles azules) por el actual uniforme amarillo con shorts azules. El episodio trascendió lo deportivo para convertirse en referente cultural, inspirando obras literarias, películas y reflexiones sobre la identidad nacional brasileña.
El 4 de octubre de 1950, un modesto dibujante de Minnesota llamado Charles M. Schulz publicó la primera tira de una serie que revolucionaría el cómic y la cultura popular: "Peanuts". Protagonizada por el infortunado Charlie Brown y su pandilla de amigos, incluyendo al filosófico perro Snoopy, esta historieta exploraría durante casi 50 años y 17,897 tiras diarias temas como la amistad, el fracaso, la ansiedad infantil y cuestiones existenciales con un humor sutil y profundamente humano. A diferencia de otros cómics de la época, "Peanuts" mostraba un mundo exclusivamente infantil donde los adultos apenas aparecían, y donde niños pequeños articulaban preocupaciones sorprendentemente maduras. Personajes como Lucy van Pelt (la mandona), Linus (el intelectual con su mantita de seguridad), Schroeder (el niño prodigio obsesionado con Beethoven), Patty (la deportista) y por supuesto Snoopy, con sus elaboradas fantasías como as de la aviación, se convertirían en iconos culturales globales. La serie trascendería las páginas de periódicos para generar especiales televisivos, musicales de Broadway, una extensa línea de merchandising y ser traducida a más de 20 idiomas, demostrando el poder del arte aparentemente simple para conectar universalmente con la condición humana.
El 4 de noviembre de 1950, en Roma, los miembros del recién formado Consejo de Europa firmaron el Convenio Europeo de Derechos Humanos, estableciendo el primer sistema regional efectivo de protección de derechos fundamentales. Este tratado, inspirado en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 pero con la crucial diferencia de crear mecanismos vinculantes de aplicación, estableció la primera corte internacional efectiva de derechos humanos: el Tribunal Europeo de Derechos Humanos con sede en Estrasburgo. El convenio, redactado como respuesta a los horrores de la Segunda Guerra Mundial y al emergente totalitarismo comunista en Europa Oriental, garantizaba derechos civiles y políticos básicos como el derecho a la vida, la prohibición de la tortura y la esclavitud, el derecho a un juicio justo, la libertad de expresión y religión, entre otros. Este sistema, que permitía a individuos denunciar a sus propios Estados por violaciones de derechos humanos, representó una innovación revolucionaria en el derecho internacional, tradicionalmente limitado a relaciones entre Estados. El convenio se convertirá en piedra angular de la identidad europea de posguerra, contribuyendo a la consolidación democrática en el continente y estableciendo estándares que influirían en sistemas de protección de derechos humanos en otras regiones del mundo.
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